El costo del tiempo libre en Perú
Disfrutar del tiempo libre no cuesta lo mismo en toda Latinoamérica. Salir a cenar, ir al cine, apuntarse al gimnasio o comprar una entrada para un concierto puede suponer un desembolso muy distinto según el país.
Para comparar esas diferencias, analizamos 16 mercados de la región tomando como referencia las mismas categorías de ocio en todos ellos, y calculamos cuánto cuesta esa rutina anual en cada país en relación con el tiempo libre potencial disponible una vez descontados el trabajo y el sueño.
En Perú, además, completamos este análisis con una encuesta realizada por Betsson para entender qué ocurre fuera de ese cálculo: cuánto tiempo sienten que tienen realmente, en qué lo emplean, cuánto gastan y qué factores terminan condicionando sus planes.
Cuánto cuesta disfrutar del tiempo libre en Latinoamérica
Para comparar países con realidades muy distintas, usamos la misma cesta anual de ocio en los 16 mercados y calculamos cuánto cuesta en relación con el tiempo libre potencial disponible.
Para esa cesta tomamos como referencia:
- 12 comidas en un restaurante
- 24 cervezas en bares o restaurantes
- 12 mensualidades de gimnasio
- 12 horas de alquiler de una pista de tenis
- 12 entradas de cine
- 6 entradas para conciertos
- 6 entradas para eventos deportivos
Con esos dos elementos construimos un índice común para toda la región. La media de los 16 países equivale a 100: por encima, esa rutina de ocio resulta relativamente más cara; por debajo, más asequible.

Perú tiene uno de los ocios más baratos de Latinoamérica, pero poco tiempo para disfrutarlo (h2)
Perú ocupa el puesto 14 de 16 en el índice, lo que lo sitúa entre los tres países donde esta rutina de ocio resulta más asequible. Con una puntuación de 86,4, queda un 14 % por debajo de la media regional, fijada en 100, y solo Paraguay y Bolivia registran un coste relativo menor.
Pero el precio no cuenta toda la historia. La cesta anual cuesta alrededor de 1.013 USD, la segunda más barata del análisis. Al descontar el tiempo dedicado al trabajo y ocho horas de sueño al día, Perú dispone de unas 3.594 horas de tiempo libre potencial al año, la cifra más baja de los 16 mercados. Es decir, disfrutar cuesta menos, pero también hay menos tiempo disponible para hacerlo.
El precio también cambia bastante entre países: la cesta anual de ocio ronda los 1.179 USD en Argentina, los 1.193 USD en Chile y alcanza los 1.489 USD en Brasil. En Perú, por tanto, disfrutar del ocio resulta más barato, aunque el país dispone de menos tiempo libre potencial que cualquier otro mercado analizado: unas 3.594 horas al año, una vez descontados el trabajo y ocho horas de sueño al día.
Y ni siquiera esa cifra refleja todo el tiempo que realmente queda libre. El índice permite comparar una misma rutina de ocio en todos los países, pero no puede recoger otras responsabilidades que también ocupan parte del día: el transporte, las tareas domésticas, los cuidados o los compromisos familiares.
En Lima, el tiempo libre empieza a perderse antes incluso de llegar al trabajo. Los trayectos de ida y vuelta ocupan ya alrededor de 80 minutos diarios de media, un tiempo que se resta directamente a las horas disponibles para descansar, hacer planes o estar con la familia.
Para completar este análisis y entender realmente cuánto tiempo libre queda en la vida cotidiana, hemos preguntado directamente a los peruanos.
¿Cuánto tiempo libre tienen los peruanos?
En un día de trabajo o estudio, el tiempo realmente libre se reduce bastante. Una vez descontados también los desplazamientos, las tareas del hogar, los cuidados, el sueño y otras necesidades básicas, el 69 % dispone de tres horas o menos para sí mismo. Para el 44 %, ese margen se queda en dos horas o menos, y un 13 % tiene menos de una hora o directamente ninguna.
Las horas disponibles y la sensación de tener tiempo no siempre coinciden. Aunque el 69 % cuenta con tres horas o menos después de atender sus obligaciones, el 21 % afirma que normalmente no tiene suficiente tiempo libre o que apenas dispone de él.
Los días sin trabajo o estudio amplían algo ese margen, aunque no para todo el mundo. El 42 % dispone entonces de más de cuatro horas libres, mientras que un 46 % sigue moviéndose entre una y cuatro horas.

Conciertos y vida nocturna concentran los mayores gastos de ocio
El precio sigue siendo la barrera más citada para renunciar a un plan, pero la diferencia frente al cansancio y la falta de tiempo es reducida: lo menciona el 19 %, frente al 14 % que señala cada una de estas dos razones.
Cuando sí se gasta, los mayores desembolsos se concentran en conciertos y festivales: el 18 % gastó más de 300 USD durante los últimos 12 meses. Restaurantes y vida nocturna les siguen, con un 14 % que superó esa cifra.
Pareja, familia y pantallas: así es el ocio cotidiano en Perú
Cuando aparece un rato libre, la compañía importa tanto como la actividad. Casi dos de cada tres dicen pasarlo sobre todo con su pareja o su familia, lo que sitúa buena parte del ocio cotidiano en el círculo más cercano. Un 17 % suele pasar su tiempo libre solo, mientras que apenas el 4 % señala a los amigos como su compañía habitual.
Ese tiempo compartido convive con un ocio muy ligado a las pantallas. Ver series, películas o televisión es la actividad más habitual, mencionada por el 57 %, y las redes sociales e internet quedan muy cerca, con un 53 %. Pasar tiempo con familia, pareja o amigos aparece en tercer lugar, con un 42 %.
El deporte (25 %), el tiempo al aire libre (16 %) y los videojuegos (15 %) ocupan un lugar más secundario.

Seis de cada diez peruanos han comprado una entrada a un evento por miedo a quedarse fuera
El FOMO, del inglés fear of missing out, describe esa sensación de que nos estamos perdiendo algo que todo el mundo parece estar viviendo. En el ocio, puede hacer que un plan que inicialmente no interesaba empiece a parecer mucho más apetecible simplemente porque gana presencia en redes o en nuestro entorno.
En Perú, seis de cada diez personas (61 %) compraron durante el último año una entrada para un plan al que inicialmente no pensaban asistir. Las redes sociales son el principal empujón: el 41 % reconoce que ver a otras personas hablar del plan le hizo decidirse. Es la misma lógica que hay detrás de las preventas que se agotan en tiempo récord, las colas virtuales y la necesidad de miles de personas de acudir al mismo evento.
En la preventa de Bad Bunny en Lima, celebrada en 2025 para el concierto del año siguiente, más de medio millón personas intentaron acceder a las entradas al mismo tiempo. La plataforma llegó a colapsar temporalmente y algunos usuarios empezaron a revender sus turnos en la cola virtual por 20 soles. En el mercado secundario, algunas entradas llegaron a ofrecerse por el doble de su precio original.
Y la presión no termina con la compra, también puede llegar al bolsillo: el 63 % pagaría más que el precio original por una entrada si está agotada. Un 34 % aceptaría pagar hasta un 10 % más, un 19 % entre un 11 % y un 25 %, y un 10 % superaría ese sobreprecio.
Ocho de cada diez peruanos se han perdido un momento clave durante un evento por estar pendientes de otra pantalla
Estar en un evento o seguirlo desde casa no significa necesariamente prestarle toda la atención. El 59 % reconoce que alguna vez ha estado más pendiente de grabar o compartir lo que ocurría que de disfrutar del momento.
Algo parecido sucede frente al televisor. El 63 % utiliza otro dispositivo al menos algunas veces mientras sigue una retransmisión en directo.
¿Para qué se usa esa segunda pantalla? Con mucha diferencia, para WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería, mencionadas por el 68 %. Con bastante distancia se menciona comentar el evento en redes sociales, buscar información sobre los participantes o consultar estadísticas y resultados.
El problema es que el ocio también se ha contagiado del ritmo de la vida digital. Nos hemos acostumbrado a pasar de un estímulo a otro sin cerrar del todo el anterior, y esa forma de consumir información se traslada a los eventos: cuesta más entregarse a lo que está ocurriendo cuando siempre queda la sensación de que, en otra pantalla, puede estar pasando algo más.
Aquí el FOMO vuelve a tener consecuencias. Casi un 80 % de los peruanos reconoce haberse perdido alguna vez un momento importante o haber tenido que buscar una repetición por estar mas pendiente del dispositivo que tienen en la mano. La segunda pantalla acompaña la experiencia, pero también compite con ella.
Metodología
Para calcular el tiempo libre potencial anual de cada mercado utilizamos la media de horas efectivamente trabajadas por semana publicada por ILOSTAT/OIT. Las horas trabajadas anuales se calcularon multiplicando esta cifra por 52. Posteriormente se restaron de las 8.760 horas que componen un año, junto con 2.920 horas de sueño, equivalentes a ocho horas diarias. Por tanto:
Tiempo libre potencial = 8.760 horas − horas trabajadas anuales − 2.920 horas de sueño
Esta cifra representa tiempo potencialmente disponible y no descuenta desplazamientos, cuidados, tareas domésticas u otras obligaciones personales.
Para medir el costo del ocio se creó una cesta anual estandarizada formada por:
- 12 comidas en un restaurante económico
- 24 cervezas en bares/restaurantes
- 12 mensualidades de gimnasio
- 12 horas de alquiler de pista de tenis
- 12 entradas de cine
- 6 conciertos
- 6 eventos deportivos
Los precios de restauración, cerveza, gimnasio, tenis y cine proceden de Numbeo.
Para conciertos y eventos deportivos se recopilaron cinco precios por categoría y país, utilizando entradas regulares disponibles para el público general y excluyendo entradas VIP, hospitality, abonos para socios, descuentos y promociones. Para el índice se utilizó la media de las cinco observaciones.
Finalmente, calculamos la relación entre el costo anual de la cesta y las horas de tiempo libre potencial de cada país. A partir de ese resultado construimos un índice relativo en el que la media de los 16 países equivale a 100.
Índice de costo relativo del ocio = (costo anual de la cesta ÷ tiempo libre potencial) ÷ media regional × 100
Un resultado superior a 100 indica que mantener esa misma rutina anual de ocio resulta relativamente más caro que la media regional en relación con el tiempo libre disponible. Un resultado inferior a 100 indica lo contrario.
Encuesta
Como complemento al índice, se realizó una encuesta a 770 personas en Perú para analizar cómo perciben y utilizan su tiempo libre, incluyendo sus principales actividades de ocio, las barreras que les hacen renunciar a planes, su gasto, el FOMO relacionado con eventos y sus hábitos de segunda pantalla.
Los resultados de la encuesta se utilizan únicamente como contexto adicional y no forman parte del cálculo del ranking del costo del tiempo libre.