La era del quinto set en la Liga Peruana de Vóley Betsson
Las estadísticas confirman que el torneo atraviesa una de sus etapas más competitivas y eleva el nivel del vóley femenino peruano.
El deporte suele vivirse desde la emoción, pero también puede entenderse a partir de una mirada objetiva. El análisis de los registros oficiales del vóley femenino peruano permite observar cómo evolucionan las competencias deportivas más allá de la percepción del momento, identificando patrones que explican su crecimiento, su nivel de exigencia y su impacto real en el público.
Con esa premisa, hemos llevado a cabo un análisis que se apoya en más de una década de datos estadísticos oficiales de la Liga Peruana de Vóley Betsson para ofrecer una lectura distinta del torneo. Lejos de limitarse a los resultados o a las historias individuales, el estudio busca entender cómo ha cambiado la dinámica de la competencia y qué dicen los números sobre el presente del vóley femenino en el país. Un torneo que, además, ha ganado relevancia sostenida en el calendario deportivo nacional, consolidando un espacio competitivo estable para el desarrollo del deporte femenino.
Uno de los aprendizajes que dejan los datos es que las sensaciones pueden ser engañosas, mientras que las cifras permiten confirmar o desmentir esas percepciones. Y en este caso, los registros oficiales respaldan lo que muchos hinchas perciben jornada tras jornada en el Polideportivo Lucha Fuentes: el vóley femenino peruano atraviesa uno de los periodos de mayor paridad de su historia reciente, con partidos definidos al detalle y niveles muy cercanos entre los equipos.
Guiándonos desde este precepto, y con el objetivo de aportar una lectura rigurosa a una competencia clave para el desarrollo del deporte femenino en el país, impulsamos este estudio, donde analizamos más de diez temporadas del vóley femenino nacional para comprender mejor cómo ha evolucionado una competencia que año a año mueve más pasiones.
El indicador principal fue la proporción de partidos que se definieron en el quinto set, junto con el promedio de sets por partido.
El resultado es claro: el campeonato atraviesa una de las etapas más equilibradas y exigentes de los últimos años, con encuentros más largos, definiciones ajustadas y una paridad que eleva el nivel competitivo del vóley femenino en el Perú.
El quinto set: el termómetro
Que un partido llegue a un quinto set, nunca es mera casualidad. Que un encuentro se defina en el tie break significa que los dos equipos han ganado al menos dos sets, que hubo una alternancia en el dominio de las acciones y que esta diferencia que puede existir entre ambos elencos es sumamente mínima. Por este motivo, los partidos que se definen en cinco parciales son uno de los indicadores más claros de esa paridad competitiva.
Si analizamos las series históricas del vóley peruano de las últimas temporadas nos damos cuenta de cómo el quinto set ha ido colándose cada vez más en los partidos. Entre las temporadas 2013 y 2018, que son las primeras temporadas evaluadas, los encuentros que llegaban a cinco sets representaban apenas entre el 9% y 13% del total de encuentros. En cambio, en las últimas ediciones, de la temporada 2018-19 hasta hoy, esa cifra se ha elevado de manera sostenida hasta alcanzar y superar incluso el 20%, llegando en la primera etapa de la presente temporada a un 24.2% de partidos que llegaron a definirse en un tie break.
Estos resultados no son fruto de la casualidad, sino la consecuencia de la evolución sostenida del torneo, que ha elevado su nivel gracias a la suma de muchos factores. Al talento y el esfuerzo de las jugadoras (muchas de ellas formadas desde las canteras de los propios clubes) se une el respaldo constante de una afición que ha acompañado al vóley peruano de forma incondicional, así como el apoyo de las familias y el trabajo de los clubes en el desarrollo del deporte. Todo ello ha sido posible también gracias al compromiso de las instituciones y entidades que apuestan por el crecimiento y la visibilidad del deporte femenino, contribuyendo a consolidar un campeonato nacional cada vez más competitivo.
De una competencia predecible a un torneo de finales adelantadas:
Durante la temporada 2013-14, se disputaron un total de 98 encuentros, de los cuales solo 9 se resolvieron en cinco sets, lo que equivale a un 9.2% y se tuvo un promedio de 3.25 sets por partido. En la edición 2014-15, los resultados no fueron muy diferentes. Un 9.8% con 10 partidos a cinco sets, sobre 102 encuentros y un promedio de 3.3 sets por partido.
La tendencia se mantuvo en ascendencia de forma gradual durante las siguientes temporadas. Durante la 2015-16 se aumentó a 11.1% el porcentaje de encuentros que se cerraban a cinco sets. Un total de 12 de 108 jugados con un promedio de 3.35 sets por partido.
Al año siguiente (2016-17) se jugaron 110 partidos donde 13 terminaron en cinco sets, lo que representó el 11.8%. Y en la temporada 2017-18, se disputaron 105 partidos donde 14 de ellos se fueron hasta el tie break, es decir un 13.3%.
Estos números ya mostraban un aumento gradual en la paridad, pero recién en las siguientes temporadas tendríamos un salto importante.
En la edición 2018-19, 15 de los 112 partidos terminaron en cinco sets, con un promedio de 3.55 sets por partido, consolidando una tendencia al alza. Luego llegaría la interrupción por la pandemia, pero incluso en condiciones atípicas, los datos siguieron marcando una mayor competencia entre los equipos.
La Copa Nacional disputada luego de la pandemia, tuvo 73 partidos y 14 de ellos se definieron en tie break, es decir, 19.18% con un promedio de 3.67 sets por partido.
A partir de aquí, la Liga Peruana de Vóley Betsson ingresó a su etapa de máxima paridad.
Los números no solo marcan una tendencia, también explican cómo se transformó el ADN competitivo del torneo.

La consolidación de la “Liga del Quinto Set”
El inicio de este último quinquenio ratificó la tendencia. La temporada 2021-22 disputó un total de 79 partidos donde 15 de ellos terminaron en 5 sets (18.99%). Al año siguiente, durante la temporada 2022-23, fueron 106 encuentros los que se disputaron donde 18 vieron definición en el quinto set (16-98%) con un promedio de sets de 3.68 por partido.
Ya en la temporada 2024-25 se disputarían 123 partidos, donde 24 se resolvieron en cinco parciales (19.51%) y el promedio de sets seguiría subiendo a 3.71 sets por partidos, cifras que consolidan al vóley femenino peruano como uno de los torneos más competitivos de la región.
Lo más impactante llegó con la presente temporada 2025-26, que aún se mantiene en desarrollo. Solo en la primera etapa, ya se han jugado 66 partidos y 16 de ellos se definieron en cinco sets, lo que representa un 24.2%, con un promedio de 3.78 sets por partido, el más alto registrado en toda la serie histórica analizada.

*Datos de la primera mitad de la temporada 2025-2026, hasta mediados de enero 2026

Estos números no solo son muestra de una mayor emoción, sino también de un cambio radical en el torneo y es que ya no hay partidos que se ganen antes de jugarse, ni una diferencia abismal entre los equipos. Cada fin de semana nos ofrece partidos impredecibles y resultados que pueden variar hasta el último punto.
Pero a estas alturas muchos se preguntarán: ¿por qué la liga es cada vez más competitiva?
El análisis también permite identificar una serie de factores estructurales que ayudan a explicar este crecimiento competitivo, entre ellos:
- Mejor distribución del talento deportivo entre los equipos, con menos concentración de figuras en pocos equipos.
- El nivel físico y táctico aumentó, producto de la profesionalización de los cuerpos técnicos.
- Jugadoras extranjeras de mayor nivel elevaron el estándar competitivo general de nuestro torneo local.
- Mayor desarrollo del talento joven, que llega con mejor formación técnica desde las divisiones menores. Casos como Vivian Baella, Gina Lopez, Flavia Montes, entre otras, son un claro ejemplo del desarrollo de talento desde las categorías base.
Todo esto ha generado partidos más largos, sets más apretados y marcadores que suelen cambiar constantemente, una característica que hoy define al ADN de la principal competencia de vóley femenino del país.
Mayor emoción, mayor audiencia y más valor para la Liga Peruana de Vóley Betsson
Desde nuestra perspectiva, entender el deporte a través de las series históricas, no es sólo estadística, sino también una forma de interpretar la experiencia del hincha. Más partidos a cinco sets, significa también más emoción, suspenso y engagement.
La igualdad ha convertido el campeonato femenino peruano, en un producto deportivo mucho más interesante no solo para las transmisiones, sino también para las diferentes plataformas digitales y marcas auspiciadoras. Cada encuentro tiene esa posibilidad de convertirse en una final adelantada, lo que ha hecho que incremente el interés del aficionado, el seguimiento mediante redes sociales y la conversación en torno al campeonato.
En términos de posicionamiento, la Liga Peruana de Vóley Betsson ha pasado de ser una competición que era dominada por pocos a un torneo donde cada vez más elencos son protagonistas, fortaleciendo la imagen del torneo como uno de los campeonatos más emocionantes de Sudamérica.
Estadísticas deportivas respaldan esta realidad: vivimos en la etapa más pareja del vóley femenino peruano.
Los números crudos y duros no dejan espacio para la interpretación:
- El porcentaje de encuentros que se definen en cinco sets se ha duplicado con relación a los torneos de hace una década.
- El promedio de sets por partido pasó de 3.25 a casi 3.8, una diferencia enorme en términos estadísticos.
- La frecuencia de remontadas en partidos es cada vez mayor.
En el vóley actual, ya no basta con tener seis buenas jugadoras. Los partidos ahora se definen por la amplitud del plantel, la capacidad de reacción, la fortaleza mental y la lectura táctica en momentos difíciles. Justamente todos estos factores clave se ponen a prueba juntos en un quinto set, donde cada error puede ser vital y cada acierto puede cambiar el rumbo del partido.
La creciente cantidad de tie-breaks no solo nos habla de igualdad técnica, sino también de madurez competitiva, uno de los principales signos de evolución del vóley femenino en el Perú.
La paridad llegó para quedarse
Todo indica que esta tendencia no será pasajera. La estructura actual del torneo, el crecimiento sostenido de los clubes y el desarrollo competitivo de las jugadoras permiten proyectar una competencia cada vez más equilibrada en las próximas temporadas.
Hoy, el campeonato nacional es sinónimo de emoción, incertidumbre y definiciones ajustadas. Los datos lo confirman: nunca antes se habían registrado tantos partidos resueltos en instancias decisivas ni una diferencia tan reducida entre los equipos que integran la competencia.
El análisis de más de diez temporadas confirma que el vóley femenino en el Perú atraviesa una etapa de alta competitividad, respaldada por estadísticas deportivas que reflejan mayor paridad, encuentros más extensos y un crecimiento sostenido del nivel de juego.